Por Joaquín Borges-Triana

 

“Estos son los rollos que traen las memorias de mi subdesarrollo
la pobreza no me corta el cuello
lo que hace más bien es un ensayo
ya yo tengo callos de tanta y tanta relación microfo-vida
me rodea el TEN CUIDADO CON LO QUE DIGAS,
¡¡TIENES QUE DECIR LAS COSAS CON TACTO!!
pero es el contexto el que me hace los textos estos
yo sólo pongo el resto
dialecto presto pa' cualquier batalla así que ¡vaya!”

 

Lo anterior es parte del texto del primer tema de Alexei Rodríguez y Magia López, el dúo Obsesión, que atrapó mi interés. El discurso de la pieza sintetiza, en mi opinión mejor que en ningún otro corte del rap hecho en Cuba, la problemática que ha tipificado al género desde su irrupción entre nosotros. 

 

No sabría decir con exactitud en qué momento comencé a colaborar directamente con los numerosos proyectos desarrollados por Alexei y Magia a lo largo de su devenir como dueto. Sí puedo argumentar que a ellos les debo una de las experiencias más positivas que he vivido. Todo fue cuando tuvieron la feliz idea de, como parte de lo que se denominó La FabriK, organizar un curso de cultura general para jóvenes recluidos en el sistema penitencial cubano. Aunque dicha iniciativa nunca se divulgó todo lo suficiente que considero, marcó pauta en ese tipo de acciones entre nosotros, incluso reconocido como un antecedente de importancia para actos semejantes o parecidos, como la gira llevada a cabo por Silvio Rodríguez a través de prisiones a lo largo y ancho del país.

 

En el tributo que rindo a Obsesión por el aniversario de su fundación no quiero soslayar lo mucho y bueno que ellos han hecho con sus creaciones en pro de repensar un problema como el de la racialidad en el contexto del debate sobre la identidad nacional.

 

El enfrentamiento a la discriminación por el color de la piel que Alexei y Magia han mantenido en años, se plasma a través del auto-reconocimiento y defensa de los patrones de belleza que posee la raza negra. De tal suerte, en una composición como “Los pelos”, se critica la extendida práctica de alisarse el cabello, dada la renuncia que ello implica de un rasgo consustancial y definitorio de la identidad: 

 

“No me vengan con que pa’ lucir más fina
hay que plancharse la cabeza pa’ verse más femenina.
El procedimiento de estirar el pelo lo hace mentiroso,
apocando lo que naturalmente es hermoso.
Entonces sigue quemándote el cráneo.
Deja que pasen dos meses,
la verdad en forma de raíces siempre aparece.
A veces recibo raras miradas
de quienes creen que pa’ estar bien arreglada,
necesito tener la moña estirada.
Pero nada, lo nuestro es nuestro y habla por nosotros.
Ahí va mi idiosincrasia capilar.
El aire no me despeina como a Pilar”.

 

Obsesión asume lo negro desde una postura reivindicativa y de integración a lo cubano, como lo demuestra su pieza titulada “Drume negrita”:

 

“La furia de mi garganta, Desencadena fuegos artificiales
Desde que sabe que también merece papeles protagónicos,
El archipiélago me da más valor del que necesito Para ser quien soy.
Sumido en esta negritud pregunto, ¿quién es usted que pone en tela de juicio mi procedencia?
¿Quién es usted que cuestiona mi decencia, mi integridad y apariencia?
¿Quién es usted que duda de mis capacidades y niega virtudes que me salen a flor de piel?
Resulta que así de pronto, un montón de cualidades cayó encima de mi raza,
y muchos fueron a pasar en masa un curso, de cómo no ser racistas,
se graduaron con honores y fiestas y hasta el sol de hoy,
permanecen escondidos en la frase esta: SOMOS IGUALES, TODOS LOS SERES HUMANOS
Estimado Fulano, si para usted no son lo mismo blancas y negras manos,
considérese invitado a mi concierto prieto. ¡Escucha esto, Nicolás!
Estoy rapeando al compás de mis pasas, mi ñata, mi bemba, mi árbol genealógico,
mi historia, mis costumbres, mi religión y forma de pensar.
Se que el tribunal me observa, pero yo también lo miro fijo.
Abuelo me dijo: «Mi'jo, no se puede titubear a la hora de desactivar las bombas».
Por eso en pleno juicio bailo conga frente a to el jurado,
porque se que han prevalecido mis motivos.
Tengo testigos que donan sangre a lo que digo.
¡Ahora que venga la sentencia!”

 

Y es que el proyecto encabezado por Magia López y Alexei Rodríguez es una de las agrupaciones cubanas de rap que más lejos ha llegado en el abordaje del tema de la negritud y de las relaciones raciales en nuestro país, como lo evidencia su segundo fonograma, el álbum titulado El disco negro de Obsesión, una producción independiente que, desde su puesta en circulación, se ha convertido en un material de obligatoria consulta y referencia,  pues se trata de toda una obra conceptual en torno a tópicos como la belleza negra, la marginación social, los estereotipos raciales y el papel que en el debate del asunto deben desempeñar los raperos, trabajo que en su conjunto deviene una demoledora denuncia contra el racismo, aunque eso sí, con un discurso sin acritud.

 

Así pues, con lo hecho hasta el 2021, Obsesión ya ha inscrito su nombre no solo en el universo del hip hop nacional sino en el ámbito mayor de la cultura cubana, esa que trasciende fronteras territoriales, políticas y de tiempo. Con su quehacer, Alexei y Magia son de los creadores que ofrecen una posibilidad para una nueva perspectiva que apunte a la resignificación de la nación cubana del presente y del porvenir.